Los días pasaron, y un año más, ha comenzado.
El 27 y el 31, fueron especiales.
Después, siguió la sosobra, la duda y, a él tal vez, lo abrumó la insertidumbre, la melancolía, la pena...
No dudes corazón, que seguro que llega.
No dudes, que mañana al salir de la casa, lleguará el buen sol a alumbrar tu mediodía.
Si dudas nuevamente, será efecto de la luna, sucumbiendo entre el mar.
El frío de la noche hace retumbar un mensaje áspero y seco, guardado en el tintero.
No se verán. Está por demás de claro. No habrá señales de nada, hasta que él quiera de nuevo...
Son tan iduales los dos, se parecen tanto!
Dan vuelta a la esquina trescientas veces, hasta que logran arrancar un sí. Cuando lo consigue, descansa, descansa.
Ella hace lo mismo, le da vueltas y vueltas, hasta que lo vuelve loco, una vez ahí, lo mete en la jaula, lo cepilla, lo sacude, lo despluma y sale feliz...de él ni se acuerda...hasta que vuelve a sentir....y él hoy no quiere ... la ira denota su clara presencia. No son chicos, parecen. Uno la tilda de chiquilina y el otro es peor, a la hora de atacar...
Parece una mina, esta marcando el tiempo y el compás.
Parece una mina, le falta los tacos y la forma de andar.
Parece una mina, le gusta que le pidan, le gusta que le den...
Parece una mina..mira y mira todos los detalles...no parece, pero lo hace, quisiera copiarla, quisiera saber como lo hace...
Parece una mina, pidiendo y pidiendo...parece una mina, queriendo sacar más y más, parece una mina, aunque no sepa en que convento dejó aquel el secreto.
Será que sabe hacerlo bien o solo trata de improvisar y apenas conforma, por puro cumplido.
Fijate que ajusta la luna sobre el vidrio y aprisiona la telaraña entre tus manos...
No te apures, no corras, esperá...que recién llego y para el final, hay un trecho entero.
Después te cuento como terminó este cuento...
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