martes, 24 de marzo de 2009

Apurate que estoy esperando.

Aquel día, salí, como si supiera a donde.
En realidad lo sabía, pero, ansiaba verlo, antes de partir.
No sucedió.
Pero, igual, fue como si lo hubiese visto.
Aún guardaba el último beso, entre los recuerdos y su mirada en mis pupilas.
No pasó mucho tiempo, ahí estaba sonando el celular.
Otra vez, y otra vez más.
Fueron muchas las veces que me llamó.
Fueron muchas las veces que lo vi entre sueños y bellos colores.
Fueron muchos los minutos y las horas.
Pareció un tiempo interminable.
Solo fueron doce días, pero pareció una eternidad. Para el descanso poco y para esperarlo mucho.
"Cuantos días sin verte", me dijo cuando me vio.
Si, realmente fueron muchos.
La lluvia no paró y el micro no se detuvo.
Las ganas siempre presente, y la risa toda estaba allí.
Fue mucha la espera, muchas ganas y poca destreza.
No supo como hacerlo, había tanto, no podía, esperó y espero, iba y venía. Allí estaba, ya no sabía. Ya no podía.
Solo pensaba que dentro de poco estaría.
Un estallido fuerte sonó entre los oídos, fuerte como un trueno.
Una voz desgarradora gritaba apurada sin saber que hacer: "Por qué... por qué"
Nadie sabía, porque se van los pájaros y vienen las tortolitas, nadie sabe.
Espera que te espera, que manaña vendrá.
Será un día cualquiera otra vez estarás en la alcoba y sanará.
Espera que mañana sanará.
Espera que todo saldrá.
No se como será cuando se vaya.
No se como será.
No se porque me mira cuando le hablo o mejor dicho cuando digo una verdad que grita y lastima, se que no le gusta, se que es feo lo que digo, pero..
hoy es lo que hay.

No hay comentarios.: