La luna se ve nuevamente.
llovió de madrugada.
Como me gusta cuando llueve, y siento frío y me tapo. Como me gusta sentir la piel rozar con la sabana.
Me gusta sentir el ruido de la lluvia, me gusta esa sensación de que aún queda tiempo para el dormir y soñar.
Me gusta sentir que si llueve yo puedo dormir.
Me gusta sentir el fresco en la cara y en la piel.
El cuerpo se deshincha y parece más lindo.
También me gusta después de tanto calor que aparezca el frío y descansemos.
Volvió a llover. Hizo frío. Salió el sol radiante, un cielo azul cruzó el firmamento. Y poco a poco, otra vez, del otro lado, comenzó a venir la tormenta.
Otra vez lluvia, otra vez, agua. Se nubló y el calor azotó.
Comenzo a soplar el viento y se despejó, ahora surcan de norte a este.
Yo me siente así de consternada. Voy y vengo.
Nada me sofoca. Nada me calma. Todo es pasatiempo. Nada rimbombante.
Nada estridente.
Pero cuando aparece él, siento otra vez ese flechazo al verlo.
Y una sonrisa lo puede.
Y el humor aparece y la vida es dulce.
cuando no se nada, parece siglos y es tan solo unos días, tan solo tres, que no se nada.
Pero la crisis pasa por todos lados.
El sabe que puedo sola.
El sabe que estoy bien.
El quiere saber y convencerme que esta bien así.
El tiene el control, y yo las pilas.
Apaga la vida, apaga la vela, apaga el instinto.
No sabe que detrás de la luna nueva viene un deseo, viene una luz, viene el.
Se siente seguro, de que tiene todo sobre control.
Está seguro. Y...
Al cazador más seguro se le fue la liebre...
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