
No sabía, como decírselo, sabía a dolor, más por mi que por él.
Sentí que no lo merecía contenerlo cada vez, que llegara, en cada momento, a cualquier hora, en sus tiempos permitidos, en fin cada vez eran menos...me gustaba, lo quería...o al menos eso creía...
No se como decírselo, porque, inmediatamente dejará de sonar el teléfono, y sentiría esa sensación de vacío, de que ya no está...aún siquiera había llegado.
Me ví, llorando a un muerto antes de enterrarlo.
Pues se lo dije, lo menos duro posible...No quería herirlo...siempre he preferido hacerme daño que dañar al otro...-doble pago y con intereses-
"Estoy inapetente socialmente"...mencioné....
-"¡Estabas empacada!!!", respondió.
-"No, le retruque, no tenía ganas de hablar con nadie." (Yo, sabía que él tenía razón, pero, no iba a dársela)...
"En realidad no me sirve lo que me das. Antes me servía, ahora no." Y menos cuando el me lo quiere dar... mis deseos, cuándo?...será que a nadie le importan? (Pensaba mientras hablaba).
-"Si siempre hay un roto para un descocido", decía mi viejo.
Le mencioné que por miedoso, prometía cosas que no cumplía, cuando en realidad no le había pedido nada...al menos hasta ese momento...
Entonces ayer, le pedí que quería unos días de paseo, donde los pájaros canten y podamos estar.
Caso contrario, no llamar.
-"Si no, no nos vemos?", preguntó como quien remata ahí su tristeza final.
-"Si", le dije, con un dejo de melancolía, sintiendo la partida de aquel sentimiento extraño que ya no estará...
-"Bueno, que sigas bien", se oyó del otro lado del teléfono.
-"Bueno, adiós", y corté, cual navaja deshace el hilado en siete partes, arrancándolo de cuajo...
Un silencio...un espacio... un dolor...un vacío...una nueva melancolía,que habrá que incentivar para sacarle lustre y ponerla en vidriera...
Una flor... una canción lenta... un viento helado que corta la cara...haciendo menos dolorosa la partida... en otro momento tal vez...hoy no se...no puedo...
Hoy vi, su camioneta estacionada, y sentí la necesidad de que me viera...(en realidad quería verlo yo)...pero ni una cosa...ni la otra...todo pasó...sin pena ni olvido...sigue su vida y yo la mía.
Hoy, no quise ir a la casa de mi amiga, se lo había prometido, pero no tenía ganas. Entonces, fue cuando decidí llamarla para avisarle. Una recepción gentil, una voz agradable, atendió: Era ella, su esposa.
Menos mal que no fui... por algo ... tantas sensaciones, quizás si iba... tal vez lo vería...
No... no es posible por ahora...
Tal vez mañana...en otro instante...en otro tiempo...tal vez...
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