
Cuando era más chica, mucho más chica...me gustaba ir a la casa de mis abuelos maternos.
Ellos vivían en el partido de San Isidro, vaaa... en relidad en Boulogne Sur Merd, pero a quien le gustaba decir que íbamos a "Bulogne", era una merzada.
Una casa preciosa, bien pintada con lindos jardines y profundos árboles frutales despidiendo aromas caseros. Nos recibían con mermelada casera, higos maduros, panes recién horneados, comida cliente y mucho..mucho..amor...
Eran tan tiernos verlos y sentir ese acento extranjero -tanos- y ese olorsito a viejos lindos y tiernos... Que recuerdos invorrables!!!!!
Mi viejito lindo, sacudía el bastón, como ordenándonos que nos vayamos a dormir la siesta, pero... nosotros como si nada... seguíamos riendo a carcajadas...
La terraza!, que majestad... que anchura tan bella... que nos albergaba, en cada momento y en cada silencio y en cada juego.
Todo era alegría. Eran nuestros meses de vacaciones de verano, más dulces de mi felíz infancia.
Con mis padres íbamos para las navidades y nos dejaban hasta fines de febrero...
¡Qué divertido!... Estarán acordándose de todo lo que hacíamos y de todo lo que hacíamos...
Gracias por la paz de aquellos días y por sus momentos que jamás olvidaré...
Gracias a mis tiernos abuelos del alma y en especial a mi abuelo Vicente, que tanto amé.
Especial sincero beso de amor fraternal a mi querido padre Vicente.
A mi madre que está siempre conmigo y mis hermanos.
Gracias por todo...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario