En realidad, cuando escribo, no mido ni redondeo, lo expresado.
Pido disculpas por las faltas de ortografías y las letras que quizás más de una vez me olvidé de agregar... En realidad... mucho no me importa...
Siento lo que escribo cada vez que me siento frente a la compu, y sin querer voy al blog y digo:
Hola... gracias por existir, gracias por darme tanto amor sin pedir nada a cambio....será?
Aunque no crea que sea del todo así. pues, siempre se pide algo a cambio... son pocos los que ofrecen abrir el corazón y mostrarlo a puro latir.
No se mide el color de la sangre cuando herve de pasión... ni se seca en un instante una flor porque pases al revés...
Nadie sabe cuando llegará,
lo que si siente es cuando llegó,
cuando fue que se instaló allí...
Las niñas de tus maños son dos aves de blanco plumaje
que atinan apenas al despuntar el sol volar sin prisa y sin roces sobre tu baño de espuma.
Niña, que aún te sonrojas,
miel despacio que cae y se derrite entre tiernos panes apenas calientes
y crujen sintiendo madura la semilla de aquella flor.
Todos se preguntan...¿quién será aquel que le quita el sueño?
Será un joven que viene de vez en cuando, entre las oscuras calles pronto para ver la luz?
O aquel que aún sin llamar, sabe que está, justo ahí, sin esperar más que lo necesario?
Será... y si aún no ha llegado y todos se equivocan al pronunciar su nombre?
Puede ser, que cuando ella lo reciba, no sea al amor, sea a su enamorado que viene a doblar su acción.
Se esquiva a quien se quiere,
se quiere a quien no corresponde,
corresponde a aquellos que son fieles,
fieles de verdad, una verdad que parta en dos al cuerpo del amor.
Tal vez, necesite sentirse, necesitada, tal vez, desee, saber que alguien quiere estar allí.
Aún no sabe, que espera, sin espera y aguarda sin guardar.
La noche se hace larga,
el día se prolonga mientras,
que la tarde muere en un instante cada vez que el me nombra.
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